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¿MAGIA BLANCA O MAGIA NEGRA?



¿Cómo diferenciamos y controlamos la magia blanca y la magia negra?

Mediante el control y la mejora de lo que somos y lo que pensamos, en otras palabras, ¡“orando y velando”!

Magia es manipulación de fuerzas mentales aliadas a la voluntad de cada ser, o es decir, es el resultado de la energía de la intención sumada a la del pensamiento. De esa forma, todos somos magos!

El término "mago" puede que ni siquiera agrade a muchas personas, sin embargo, debemos aclarar que sirve para nombrar a todo ser humano que se enfoca en un pensamiento y el deseo de lograr sus objetivos.

En el pasado, en antiguas escuelas de misterios de civilizaciones que sobresalieron en la historia de la humanidad, un grupo selecto de personas fueron sometidas a rigurosos adiestramiento en el uso de la magia en sus más diversas variantes y linajes.

Cuando las enseñanzas de estas escuelas antiguas se usaron para el bien mayor, el hombre consiguió increíbles beneficios para la humanidad.

OLODUMARE, OBATALÁ Y ORISAOKO


El orisha Olodumare, el Dios Supremo, originalmente vivía en la parte inferior del cielo, dominando interminables extensiones de agua. Un día, Olodumare decidió crear la Tierra y envió un emisario, el orisha Obatalá, para realizar esta tarea. Olodumare le dio a Obatalá los materiales que necesitaba para crear el mundo: una pequeña bolsa de tierra suelta, una cadena de oro y una gallina de cinco dedos.

Obatalá recibió instrucciones de usar la cadena para descender del cielo. Cuando llegó al último eslabón, apiló la tierra suelta sobre el agua. A continuación, colocó a la gallina sobre el montón de tierra y le ordenó esparcir la tierra con los dedos de los pies sobre la superficie del agua.

Cuando esto terminó, Obatalá subió la cadena al cielo para informarle su éxito a Olodumare. Olodumare envió entonces a su asistente de confianza, el camaleón, para verificar que la tierra estuviera seca. Cuando su ayudante le aseguró que la Tierra era sólida, Olodumare nombró a la Tierra “Ile Ife”, la casa sagrada.

Antes de retirarse al nivel más alto del cielo, Olodumare decidió distribuir sus poderes sagrados (aché). Unió a Obatalá, el orisha de la creación, y Yemayá, la orisha del océano, quienes dieron a luz a un panteón de orishas, ​​cada uno de los cuales poseía una parte del poder sagrado de Olodumare. 

LA SANTERIA EN LA ACTUALIDAD


Santería es el nombre común que se le da a la religión de África Occidental, especialmente la Yoruba, tal como se manifestaba entre los esclavos africanos traídos a la fuerza a las islas del Caribe durante los siglos XVIII y XIX. 

La religión africana sobrevivió al adoptar una superposición de sus creencias ante las de la iglesia católica romana. Su nombre deriva de la identificación de varias deidades africanas, los Orishas, ​​con los santos católicos. 

Los practicantes pensaban en su fe como el Reino de los Orishas (Regla de Ocha). Los blancos, veían lo que consideraban un énfasis y una devoción exagerada a los santos, y llamaron a estas prácticas religiosas Santería. 

La santería también se conoce como Regla Lucumí (de Lucum, que es el idioma yoruba como se habla en Cuba y Estados Unidos).

Entre los Yorubas y otros pueblos relacionados, el panteón de divinidades está encabezada por Olorun, el Dios Supremo. Como es un poco accesible, se presta más atención a los Orishas, quienes son vistos como los creadores y deidades de la Tierra y responsables de  dirigir la vida humana. 

Entre los Orishas, están Ogun, el dios de los metales, y Eshú, generalmente asociados con los métodos de adivinación. 

COMO ES LA INICIACIÓN A LA SANTERÍA Y BAÑOS DE LIMPIEZA ESPIRITUAL



El proceso de iniciación a la religión de la Santería es triple, y como madrina, ahora guío a mis novicios a través de cada una de estas ceremonias, guiándolos a comprender la sabiduría de los orishas y la presencia empoderadora de sus espíritus ancestrales.

En la primera ceremonia, el o la novici@ recibe cinco collares de cuentas sagradas, los elekes; cada collar se coloca alrededor del cuello en honor a un orisha que le protegerá. Cada eleke refleja los colores de uno de los principales orishas—el blanco representa a Obatalá; tonos de azul revelan a Yemayá; tonos de amarillo, a Ochun; rojo y blanco, a Shangó; y rojo y negro, Eleguá.

En una segunda ceremonia, el iniciado recibe símbolos de los orishas guerreros, los guerreros: Elegua, Oggun, Ochosi y Osun, los cuales aportan estabilidad y protección adicional al aprendiz. Y con la ceremonia final viene la iniciación completa, el asiento, durante el cual el orisha que reclama al novicio como suyo es “coronado” ceremonialmente: el orisha se monta sobre la cabeza del novicio, junto con el aché del orisha. El iniciado entonces recibe cinco orishas primarios: Obatalá, Yemanyá, Ochún, Changó y Oyá. Cada uno de estos orishas asume el rol de orisha protector del iniciado, defendiendo y empoderando al joven iniciado. Y a lo largo de la vida del iniciado, hay ceremonias adicionales y orishas que se pueden recibir, brindando las bendiciones de salud, felicidad y prosperidad.

CREENCIAS SANTERAS PARA ALEJAR LO MALO Y ATRAER LO BUENO


La santería enseña que a toda persona le es asignado en su nacimiento un guía protector que es uno de los orishas. A este guía se le conoce como el ángel guardián. 

Además de un guía se le asigna al recién nacido una planta especial, una piedra de nacimiento y un animal. Si al crecer descubre las identidades de las mascotas divinas y las conserva con él siempre, tendrá éxito y será poderoso toda su vida. 

La piedra de suerte de un individuo no tiene que ser una gema preciosa. Puede ser un simple guijarro de color que encuentre en la playa y atraiga su atención sin ninguna causa especial. El apremio inexplicable de recoger una piedra que se halle por acaso es una indicación de que el guía espiritual desea que uno la levante y la conserve como amuleto. No todas las piedras encontradas por azar pueden considerarse de suerte, naturalmente. 

Los santeros se refieren a una piedra atractiva particular que hace que uno sienta que debe tenerla, simplemente. Es probable que esa piedra esté cargada con buenas vibraciones para uno personalmente, y debe recogerla y llevarla siempre consigo. Por supuesto, hay guías que prefieren piedras preciosas. Changó, por ejemplo, cuyo color es el rojo, es partidario de los rubíes, aunque se conformará con un granate, una cornalina o cualquier piedra roja, bonita y brillante. A Ochún le agrada el topacio, cuyo color recuerda el oro al cual es muy aficionada.