Después de la muerte de un santero, se realiza una misa espiritual por lo general en una reunión de espiritistas. Esta misa espiritual sigue a una misa católica dicha nueve días después del fallecimiento del santero.
La misa espiritual consta de ofrendas de flores y velas al alma del desaparecido que se invoca pidiéndosele que renuncie a sus posesiones mundanas y se purifique.
Un grupo de médiums toma asiento en torno a una mesa cargada de floreros y perfumes, principalmente agua florida y una fragancia embriagadora conocida como loción de Pompeya. Los familiares y amigos íntimos del santero se sientan a los lados de la mesa y esperan a que se manifieste su espíritu. Esto no sucede siempre, pero cuando ocurre, es un signo seguro de que el espíritu sabe la transición por la que ha pasado y está en camino a una vida mejor.
Algunos veteranos piensan que estas misas espirituales son innecesarias. Dicen que es mucho mejor alimentar el alma colocando alguna comida en un rincón del cuarto de baño o en el patio. Las ofrendas a los muertos son comúnmente pan, agua, cigarros y alimentos cocinados sin sal.
La comida se deja allí durante la noche y después se lleva a los bosques donde se deja para que la coman las criaturas silvestres.
Elegguá es el más temido y respetado de todos los orishas. Debe mantenérsele siempre contento, porque puede arruinar la obra de todos los otros orishas si desea hacerlo. Es muy fácil complacerlo, afortunadamente, porque es un gran glotón que disfruta con dulces y pasteles.


