Las personas en las concepciones religiosas de Yorubas y Bantúes, forman parte de la naturaleza. Ellas al igual que los animales, plantas, ríos y piedras también poseen espíritus fuerzas naturales porque el hombre antropomorfizó todos los seres de la naturaleza concediéndoles una psiquis como la suya capaz de mantener con las relaciones iguales a las sostenidas con los semejantes: de cambio de servicios y de lucha.
Esa psiquis, espíritu, fuerza o energía puede concentrarse en puntos esenciales o nudos vitales: el ojo, el hígado, el corazón, el cráneo. Pero todas las partes del cuerpo la poseen en cierto grado, aun cuando estén separadas del conjunto (uñas y cabellos). Por esto se consideran que algunas personas nacen con virtud, con fuerza vital, con energía, en ciertas partes del cuerpo. Otros la adquieren después de nacer porque se las imponen con la ombligada o con el nombre.
ALGUNOS PUNTOS DE CONCENTRACION DE ENERGIAS NATURALES.
Esa fuerza vital concentrada en varias partes del cuerpo humano acompaña a las personas desde su nacimiento. Se considera que no es adquirida sino natural, producto de ello las personas manifiestan poderes excepcionales, paranormales, los cuales utilizan para hacer “el bien”, otros para en ocasiones hacer “el mal” y no hay pocos que no sean sinónimos de mal augurio. A continuación presentamos una muestra de ello.
LA OJEADA O MAL DE OJO
El mal de ojo es otra forma de manejo de energía, la fuerza, el poder, está concentrado en los ojos. Las personas que tienen dicho poder en ocasiones no son conscientes de ello y hacen el mal sin proponérselo. Ellos al contemplar fijamente un objeto, y con mucha frecuencia a los niños, le transmiten su energía, su fuerza. En los infantes esto les causa fiebre, vómito y diarrea. Para su cura se acude a ciertos hombres y mujeres que saben “medir” al ojeado y luego suministran los procesos curativos y preventivos.
