En Santería, el Santo Niño de Atocha se sincretiza en la figura de Eleggúa y este es el santo que abre y cierra los caminos, tarea que le encomendó el propio Olodumare. Es por tanto uno de los más poderosos de los Orishas ya que es dueño del destino de sus devotos.
Oración
Glorioso Niño de Atocha,
cuya bondad no tiene límites:
A ti acudo y me postro suplicante,
reconociendo tu poder y generosidad,
para solicitar tu ayuda urgente
y salir de los apuros económicos
que están destruyendo mi vida.
Por favor no permitas tanto sufrimiento
porque ya las fuerzas me abandonan
y no encuentro una solución
que resuelva mis problemas.
Tú, siempre fuiste generoso con los pobres
y a todos socorrías con alimento,
y con tu jicarita con agua para aliviar su sed.
Nadie pasaba necesidad
por donde tu pasabas,
pues a todos aliviabas.




