Oh dulcísimo Niño de Atocha,
unigénito del eterno padre,
salvador del mundo,
cordero inmaculado,
niño redentor,
verbo del padre,
acerco mi clamor a ti
para que venga a mi tu misericordia.
Te rogamos que mires nuestra humildad
al postrarnos delante de ti
para pedir tu protección
y que nos ayudes y nos des la sabiduría
para emprender nuestro trabajo
y poder suplir nuestras necesidades
y las de aquellos que dependen de nosotros.
Líbranos de todo mal
y que ese fruto del trabajo
se convierta en alabanzas a tu nombre.
En el nombre del Padre,
del Hijo y del Espíritu Santo.
Amen.
El Santo Niño de Atocha, es la sincronización del Orisha ELEGGUA, en la religión católica.
Escribir sobre Eleggua, ocuparía páginas y páginas y probablemente nunca se terminaría de decir todo a cerca de este revoltoso y caprichoso pequeñito con cara de niño viejo, sombrero de yarey y fumando un tabaco.
PATAKI: "En los comienzos del tiempo, Olofí enfermó. Entonces Eleggua comía en la basura. La basura lo alimentaba.

