El simple
hecho de pronunciar la palabra muerte nos provoca miedo e incertidumbre; y
cuando oímos hablar de la Santa Muerte, inconscientemente la relacionamos con
hechos delictivos, magia negra, satanismo y ocultismo, prejuicios que han
alimentado los medios de comunicación, quienes manipulan y mal informan, y cuyo
motivo central es el morbo que impresiona y vende.
Remontémonos
al caso tan sonado de Daniel Arizmendi, el “Mochaorejas”, en el cual, en el
momento de la aprehensión de este sujeto, en 1998, se encontró un altar a la
Santa Muerte.

