Oh Padre mío, que fuiste llevado
ante Caifás y los escribas;
Tu que fuiste prendido y condenado,
Tu que fuiste prendido y condenado,
escupido y humillado,
maldecido y apaleado,
te ruego que intercedas por este
pecador
que se siente acosado y sometido
a un juicio injusto sin
merecérselo.
