EL SECRETO DE LA SANTA MUERTE
Muerte Querida de mi corazón, no me
desampares de tu protección y desde este momento no tenga más gusto, más
ilusión que para mí; espíritu, cuerpo y alma de..., que su amor, su cariño, su
fortuna, sus caricias, sus besos, todo sea para mí. Por todas las virtudes que
tienes concedidas, venceré todos los obstáculos y no se me interpondrán cariño
e ilusión. Todo lo que yo ambicione, quiera o me proponga hacer, todo
constituirá un éxito halagüeño para mí; esta virtud divina que Dios te dio, en
Dios creo y en ti confió.
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